Reserva de plazas en la Guardia Civil

Como personal funcionario de carrera perteneciente a la Comandancia de la Guardia Civil, el pasado miércoles 14 de septiembre me sorprendió una noticia en la cual se detallaba cómo el Ministerio del Interior ha tomado la decisión de reservar para mujeres entre un 25 y un 40% de las plazas en las próximas convocatorias de acceso a la Guardia Civil. Así mismo, el Ministro del Interior aseguraba en la misma que “La incorporación total de la mujer a las Fuerzas de Seguridad generará organizaciones policiales más eficientes, más justas y más cercanas, y eso se traducirá de manera natural en sociedades más justas, pacíficas y prósperas”.

Todo ello me lleva a reflexionar acerca de diversas cuestiones:

¿En qué se basa el señor ministro para asegurar que aumentando la presencia de mujeres en el Cuerpo se mejorará la eficiencia? ¿Es que acaso es menos eficiente una organización policial formada por una mayoría de hombres? Si bien a nivel de genero resulta aplastante que lo “masculino” y lo “femenino” no influyen en absoluto para capacitar o no a una persona a la hora de realizar cualquier tarea de manera efectiva, bien es cierto que en cuanto al sexo como tal, evidentemente, un hombre y una mujer poseen características genéticas, anatómicas y fisiológicas diferentes, lo cual podría llevarnos a pensar que predispone de algún modo a inclinar la balanza del lado del hombre de cara a las pruebas físicas que deban superarse. Sin embargo, dichas pruebas están adaptadas a las características de cada sexo, variando por tanto las marcas y tiempos necesarias en función de uno u otro, por lo cual, en este plano, seguimos apreciando una clara igualdad de oportunidades.

Por descontado, la identidad de género no supone ninguna ventaja o inconveniente a la hora de luchar por una plaza, ya que dicha vivencia individual del género no tiene por qué coincidir con el sexo de nacimiento, y lo mismo sucede con la orientación sexual, lógicamente. Además, aunque los estereotipos y roles de género sigan teniendo su parte de peso en la sociedad actual a la hora de diferenciar a un hombre de una mujer cuando visten de uniforme, deberemos aplicar siempre la perspectiva de género para poder atender a las posibles condiciones de desigualdad que se pudieran generar.

Personalmente, considero de máxima justicia que las mujeres que aspiren a ingresar puedan aplazar sus pruebas de selección si están en periodo gestante, de parto o de postparto; sin embargo, el Ministerio del Interior quiere que, para asegurarse la cobertura del porcentaje de plazas reservado a las mujeres, estas tengan preferencia sobre los candidatos varones.

De ahí mi consiguiente reflexión final, ya que considero que es injusto (ya que de igualdad hablamos) y profundamente discriminatorio, que un hombre que obtenga mejor puntuación en las pruebas de acceso no obtenga su plaza, en beneficio de una mujer menos cualificada o capacitada por puntuación objetiva para el puesto, solo porque el Ministerio haya decidido darles una injusta preferencia.

Esta decisión resulta cuando menos polémica e incluso peligrosa ya que podría sentar precedentes en ramas como por ejemplo la sanitaria, en la cual ocurre justo lo contrario en el caso de la Enfermería, y sin embargo no se favorece en modo alguno el acceso del varón respecto a la mujer.

Que el Gobierno reservase plazas para mujeres en aquellas oposiciones en las que exista una mayoría de hombres sería tan injusto como que la DGT reservara un 40% de las multas de tráfico para las mujeres. Así pues, considero que con esta medida se le hace un flaco favor a nuestras compañeras tratándolas de antemano como si necesitaran una ayuda extra para alcanzar los mismos objetivos que nosotros.

Una mujer es tan capaz como un hombre de aprobar la misma oposición. Por tanto, simple y llanamente, deberían obtener la plaza aquellos que obtengan las mejores calificaciones, ya sea hombre o mujer. Sin más. La igualdad consiste precisamente en eso, en la igualdad real y verdadera de oportunidades, sin favoritismos ni discriminaciones.


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