Julia Mayoral Márquez, una mujer irrepetible

Como buen extremeño que soy, me gustaría aprovechar la ocasión que se me brinda en el Reto del Módulo 2 para rescatar y enaltecer la figura de una ilustre paisana nacida en Santa Amalia (Badajoz) hace ahora 120 años cuyo ahínco, empeño y firmeza logró hacer de la nuestra, una tierra más próspera, avanzada e igualitaria en aquellos oscuros y difíciles años machistas de principios del siglo pasado. Ella no solo fue una mujer importante para la vida de su localidad y una figura destacada en el ámbito de las Administraciones Públicas, trabajo y estudios, sino que además luchó y remó con todas sus fuerzas a favor de la igualdad entre mujeres y hombres en España.

Nuestra querida heroína respondía al nombre de Julia Mayoral Márquez y contribuyó a dicha igualdad proclamándose como la primera alcaldesa de España. Sus estudios partieron de la Enseñanza Primaria y con 18 años concluyó Magisterio, algo harto complicado allá en el año 1920, tiempos aquellos en los que terminar los estudios superiores suponía una quimera para la mayoría de las mujeres de nuestro país. La primera mitad de su vida la encuadró en tierras emeritenses, donde consiguió con éxito certificar sus oposiciones y tras un largo periplo por diversos pueblos de la dehesa extremeña ejerciendo como profesora, por fin en 1933 logró tomar posesión de su plaza como profesora interina en Alange (Badajoz).

El carisma y la importancia de la figura de esta mujer única, puede verse reflejado entre otros, en el hecho de que fuese ella la primera sorprendida cuando en tiempos de la Segunda República, siendo una mujer profundamente monárquica y acérrima religiosa por convicción, fue nombrada como la primera alcaldesa de España a pesar de sus férreas convicciones personales. Julia siempre fue una persona que se mantuvo alejada de la política y sus derroteros para volcar todos sus esfuerzos en su pasión por la docencia, pero logró atisbar en aquella oportunidad que le habían brindado sus vecinos, una gran ocasión para luchar y trabajar por y para sus vecinos.  

Una vez tomó posesión de su nuevo cargo como alcaldesa, como buena funcionaria pública de la época que se preciase, Julia Mayoral tuvo que bregar en sus inicios con unos conciudadanos recelosos de su aportación como mujer al bien común, pero rápidamente logró cambiar las tornas gracias a su ímpetu inquebrantable ante los múltiples y diversos contratiempos a los que tuvo que enfrentarse como dirigente, sobre todo en la dura lucha para lograr cambiar las tornas de una Extremadura profunda que acumulaba los mayores índices de analfabetismo de la nación, más acentuados si cabe en la propia localidad de Alange, donde más de la mitad de la población censada no sabía leer ni escribir. Gracias a su formación, preparación y empeño, Julia logró grandes hitos en la región combatiendo sin descanso el paro que acuciaba a sus vecinos y peleando por una reforma agraria que lograra contentar a todas las partes.

Todos estos acontecimientos siempre debemos observarlos desde el prisma retrógrado de una sociedad aquella en la que ser alcaldesa suponía una afrenta directa a un régimen machista imperante en el cual, hasta el año 1933 no se permitiría por fin votar a las mujeres en las elecciones generales. Por aquel entonces eran frecuentes los continuos enfrentamientos entre detractores y partidarios de que las mujeres pudiesen ostentar un cargo de semejante relevancia. Las polémicas se sucedieron, pero Julia fue un ejemplo vivo de rectitud, honestidad y moralidad en su cargo, lo cual dio sus frutos entre sus vecinos de Alange, que supieron apreciar y valorar en su justa medida el esfuerzo y tesón con el que aquella mujer dirigió sus vidas. Finalmente, tras su matrimonio con el Jefe de Correos y dejando 4 hijos, Julia nos abandonó el 20 de marzo de 1983.

Julia Mayoral Márquez ya forma parte de la historia de nuestro país y por descontado, de la memoria imperecedera de toda Extremadura, al promulgar y defender los valores más inquebrantables de una sociedad sin barreras, la igualdad entre hombres y mujeres y el sentido de justicia con mayúsculas desde la empírica más dificultosa, la de estudiar e impartir clases desde el corazón de su pasión vocacional por la docencia, hasta culminar su inigualable obra dando toda una lección de coraje, justicia y tesón para las generaciones venideras desde aquella alcaldía en la que logró dar rienda suelta a todo el talento que aglutinaba una mujer sin duda única e irrepetible.

Para lograr formarme una visión global final de todo lo anteriormente expuesto, he basado mi búsqueda en la consulta directa con vecinos, amigos y familiares míos de pueblos limítrofes con Alange (Almendralejo, Calamonte y Mérida) así como de páginas de internet (Wikipedia, Agrupación extremeña Alcorcón, Historia de Almendralejo, Cadena Ser).

Comentarios

Entradas populares de este blog

Reserva de plazas en la Guardia Civil

Diario de Aprendizaje del Alumno Miguel Vivas